lunes, 7 de mayo de 2007

¿Un Pecado bastante poco original?


Para el individuo el aprendizaje resulta necesario durante su vida; ya sea para establecerse como individuo, en la búsqueda de trabajo, en el enriquecimiento personal…, pero en muchas ocasiones ese aprendizaje se convierte en una frustración para la persona y para el centro educativo que facilita ese aprendizaje. Examinar esta situación requiere de un análisis muy amplio de todos los ámbitos que abarca el aprendizaje (el propio individuo, la sociedad, las instituciones que abarcaran la educación).
La sociedad de hoy en día es una sociedad que se basa en continuos cambios que requiere continuamente nuevos aprendizajes, esto conlleva a que el individuo de esta sociedad adquiera múltiples saberes y que esté en una continúa educación permanente. Por lo que los aprendizajes continuos es lo que más definen a esta sociedad.
Antes estas necesidades la educación básica debe basarse en la adquisición y efectividad del aprendizaje, pero ante esta meta aparece una preocupación, la de lograr la eficacia en los aprendizajes. Comenio (iniciador de la pedagogía) escribía en el siglo XVII “los fundamentos de la solidez para aprender y enseñar”, consistían en diez fundamentos que se debían de seguir para llegar a un buen aprendizaje por parte del profesor hacia el alumno: I no se tratan más que las cosas sólidamente provechosas, VII todo lo coherente se enlaza siempre, X todo se corrobora con ejercicio constante… de estos fundamentos a los diez mandamientos de los que habla la lectura de Ignacio Pozo hay muchos años de diferencia pero pocas diferencias en el contenido: I Partirás de sus intereses y motivos, VII organizarás y conectarás unos aprendizajes con otros, X instruirás en la planificación y organización del propio aprendizaje…Ante este análisis de estas dos ideas nos preguntamos, que existiendo tantos años de diferencia entre ambas, siguen planteándose las mismas ideas, por lo que habría de decir que el pensamiento pedagógico no ha cambiado mucho durante estos años, que siguen existiendo las mismas necesidades que hace mucho tiempo…
Quizá el problema venga que aún hoy en día consideramos la escuela como una institución independiente del individuo, y no es así, debe acercarse la escuela a la vida. La escuela esta habituada a enseñar cosas distintas y de forma diferente a lo acostumbrado a la vida cotidiana, por lo que los alumnos deben construir esquemas y estructuras mentales diferentes que luego les resultan inútiles en su vida diaria
Ante este esencial obstáculo que se le plantea a la escuela para lograr una eficacia en los aprendizajes, se han buscado trasformaciones tanto psicológicas, pedagógicas y sociológicas dentro de la institución, como son que la educación debe cambiar hacia un espacio de creación, de participación, de cooperación y la importancia de la interacción profesor – alumno/a. Además de ser un instrumento para el cambio social, la asimilación de la cultura y facilitadora de diversidad. A través de diferentes aprendizajes o con una dimensión socializadora…
El fracaso escolar es quizá un pecado bastante poco original como dice al principio de la lectura ya que existe hace muchos años, y que su “solución” resulta costosa no solo en el plan económico sino también en el lo práctico.

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