Durante los años 60 y 70 y todavía los 90 están presidios por la búsqueda de la eficacia, que se mide por los resultados de los alumnos. El sistema es el conocido como investigación “proceso-producto”. El conductismo presidía toda la investigación.
El profesor era eficaz en la medida en que sus alumnos obtenían los resultados deseados y para ello había de mantener unos determinados comportamientos.
Ilanders (1977) establece un sistema de 10 categorías: sistema para el habla del profesor, dos para el habla del alumno y una para el silencio.
Las categorías son excluyentes y marcan el estilo de enseñanza en relación con el mejor rendimiento académico y con las actitudes positivas hacia el aprendizaje.
Brophy y Good (1986) establecen una larga lista de comportamientos del profesor en relación con el resultado del aprendizaje.
Rosenshim y Stevns (1990) dicen que la “instrucción directa” es la mejor forma de obtener los mejores resultados en Matemáticas y Lengua.
El conductismo, sin embargo, lleva a que este sistema tenga grandes limitaciones en su potencialidad y aplicación práctica y esto es lo que nos acerca a la búsqueda de la interación y construcción del conocimiento en el aula, que se desarrollará en los años 90 y 2000.
Los métodos cognitivos y constructivistas de los últimos tiempos presentan el aprendizaje como algo global: un proceso constructivo con carácter interpersonal, social y cultural en el que predominan los factores cognitivos junto a los factores situacionales y contextuales. Así la enseñanza deja de ser un proceso de transmisión de conocimientos del profesor al alumno, y el profesor pasa a tener una función secundaria y su función consistirá en estructurar y guiar la construcción de significados que realizan los alumnos con las ayudas y apoyos que el profesor les presta considerando sus necesidades.
En este proceso se tienen en cuenta por tanto los procesos intrapsicológicos, cognitivos y afectivos, emocionales y motivacionales que intervienen en el aprendizaje y que suponían grandes limitaciones en el “proceso-producto” al no tenerse en cuenta.
El profesor en este nuevo proceso ya no puede ser un técnico que ejecuta linealmente su trabajo, sino que su labor consista en una sucesión del tomas de decisiones con sus consiguientes reflexiones sobre ellas.
El profesor, además, de acuerdo con los nuevos sistemas cognitivos y constructivistas ha de ajustarse a la capacidad constructivista del alumno.
La interactividad entre profesor y alumno es la base del nuevo sistema y supone la articulación de ambos en torno a un contenido determinado y a una forma, también, determinada de aprendizaje.
La interactividad supone una importante carga teórica que define sus rasgos distintivos y sus dimensiones contingentes y que conduce a la búsqueda de nuevas formulaciones socioculturales y co-constuctivistas de los procesos de enseñanza aprendizaje.
La interacción entre profesor y alumno supone reciprocidad, mutualidad y contingencia y las interacciones han de referirse (como ya hemos visto) a un contenido concreto o a una determinada tarea de aprendizaje, como señalan Mayer (1999) o el ecologista Stodolsky (1991).
La dimensión temporal o ubicación en el conjunto de cada una de las actividades de cada individuo es necesaria para entender la actuación de cada participante.
La interactividad incluye los intercambios comunicativos directos entre profesor y alumno y el desarrollo de cada actividad en el conjunto.
Las actuaciones interrelacionadas en torno a un tema o tarea de aprendizaje concreros se irán construyendo a medida que desarrolla el proceso de enseñanza y aprendizaje, por lo que se realiza un doble proceso de construcción de la actividad por profesor y alumnos.
Por último, hemos de tener en cuenta que toda interactividad ha de estar regida por el conjunto de normas que determinan la “estructura de participación” o actividad conjunta de profesor y alumno.
En resumen, la interactividad supone tener en cuenta las actuaciones articuladas de profesor y alumnos, las particularidades del contenido tarea de aprendizaje, las secuenciaciones, la contextualización y las relaciones entre actividad discursiva y no discursiva, etc.
Coll y otros establecen modelos de análisis basados en:
a) Elección de las “secuencias didácticas”.
b) Dos específicos interconectados.
a. Objetivos específicos interconectados.
b. Unidades de análisis especificas e interconectadas que forman un sistema en su conjunto.
El análisis de la interactividad ha llevado a identificar y describir dos mecanismos de influencia educativa que intervienen en los procesos de enseñanza y aprendizaje:
a) Un proceso de construcción progresiva de sistemas de significados compartidos entre profesor y alumnos.
b) Proceso de traspaso progresivo de control del profesor a los alumnos.
Ambos mecanismos son interpsicológicos y son procesos subyacentes y pueden ejecutarse de formas diferentes. Operan en la dimensión temporal, están presentes en el aula y dependen del modo en que se verifique el paso del control del profesor al alumno.
La construcción progresiva de sistemas de significados compartidos entre profesor y alumnos supone que cuando profesor y alumno inician un proceso de enseñanza y aprendizaje en torno a un contenido o tarea comparten pequeñas parcelas de significados, por lo que el profesor emplea los apoyos y ayudas necesarias para que el alumno llegue a la representación final deseado.
Vygotsky y otros elaboran descripciones detalladas de cómo se produce ese proceso y lo basa en una “negociación continuada” entre profesor y alumnos, sin que se pierda nunca la comunicación.
El profesor ha de encontrar la fórmula para que los alumnos mantengan la comprensión y la participación a través de un primer nivel de “intersubjetividad” para seguir avanzando hasta la representación final.
La “negociación” será posible por la potencialidad del lenguaje y del habla y así a través de las estrategias discursivas y de “mecanismos semióticos” se llega a la construcción de significados.
El traspaso de control del profesor al alumno ha de ser gradual a través de la paulatina retirada de ayudas o apoyos ya innecesarios o de la sustitución por otros de menor potencia cualitativa o cuantitativa y supone dos características básicas:
a) Permitir que el alumno vaya adquiriendo responsabilidades de forma progresiva.
b) Ofrecer apoyos y ayudas contingentes al nivel de aprendizaje del alumno, que han de ser retirados gradualmente según el progreso del alumno que va indicando al profesor su actuación.
Esta teoría del traspaso de carácter sociocultural lleva al modelo de “enseñanza recíproca” (Pañincsar y Brown, 1984).
La “enseñanza recíproca” es una propuesta de diseño instruccional para la enseñanza de cuatro estrategias básicas de comprensión de textos escritos:
- Formulación de predicciones con respecto al texto que se va a leer.
- Realización de preguntas sobre lo leído.
- Clarificación de dudas.
- Resumen de las ideas del texto.
Palincsar y Brown proponen organizar la enseñanza y el aprendizaje como un diálogo entre profesor y alumnos en la que los participantes se turnarían para asumir el rol del profesor.
El proceso de construcción progresiva de sistemas de significados compartido y el proceso de traspaso entre profesor y alumnos sigue siendo la base de la investigación actual y marca el proceso actual de enseñanza y aprndizaje.
En la práctica educativa hemos de tener en cuenta además que la interactividad en el aula se ubica en el centro escolar y en el propio sistema escolar, es decir en un sistema vertical que debería completarse con otro sistema horizontal que contemplase la práctica educativa.
Como resumen diríamos que en la practica educativa han de estar presentes siempre los tres ejes del triángulo: el aprendizaje, el agente educativo y la parcela educativa objeto de enseñanza y aprendizaje.
Esto nos ha llevado a ver las distintas formulaciones sobre enseñanza y aprendizaje desde los años 60 hasta hoy.
Pero la enseñanza no preocupa sólo desde los años 60, preocupa a los griegos, se crean escuelas en España en época de los romanos, preocupa mucho en el Renacimiento y floreen las Universidades, preocupa en el Neoclasismo y así hasta hoy, y siempre se va hablando de nuevas fórmulas y métodos. Siempre los distintos métodos de enseñanza parecen obsoletos, porque siempre los “estudiantes” son la avanzadilla de la sociedad y ésta es cambiante. La sociedad cambia porque evoluciona y esto requiere siempre nuevos métodos y nuevas formulaciones teóricas por eso los enseñantes, creo que debemos estar despiertos y observantes de lo que ocurre a nuestro alrededor, aunque también cautos y sin olvidar que el alumno es persona y como tal exige que sus necesidades sean tratadas globalmente, aunque cada alumno sea tratado individualmente, a que ha de desarrollarse según su propia personalidad para llegar a ser autónomo porque de él depende siempre el futuro: Hemos de esforzarnos para seguir adecuándonos a los tiempos y consiguiendo cada vez mejores profesores y mayores medios para que la educación de los alumnos sea considerada como algo absolutamente necesario e incluso como la mejor inversión del país y desde el punto de vista de la relación profesor-alumno, el profesor tiene que comprender ya, como dicen las nuevas teorías, que en el aula es importante y en torno a quien han de girar todas las preocupaciones es el lumno.
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